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Tu web es tu escaparate. Tu escaparate muestra de tí más de lo crees, muestra tu poder (grandes escaparates / pequeños escaparates), muestra tu producto (libros, flores,ropa...), tus gustos respecto al diseño... y sobre todo, muestra la importacia que le das a tus clientes, cómo los tratas.
Si no tienes una página web en internet no existes, el tenerla no es garantía de éxito pero suma puntos. El caso es que no sólo basta con tenerla, además hay que cuidarla y mimarla como si del escaparate de una tienda de ropas se tratara. Si al cliente no le gusta lo que ve en un primer vistazo es bastante probable que no "entre".
Aquí van algunos consejos:
- Estar vivo: tu web, al igual que un escaparate, debe de ser dinámico. No puede ser que un cliente visite nuestra web y al mes siguiente vea la misma. ESO ES UNA WEB MUERTA. Esto lo ves en los escaparates físicos de la vida real, a ver si eres capaz de ver una tienda de ropa que no cambie el escaparate como mínimo con cada estación.
- Renuévate: debes de utilizar las últimas tecnologías, deja de utilizar flash (se extinguirá pronto), ten un una página prepara para dispositivos móviles y por favor: NO LE PONGAS MÚSICA, es hortera (para mi gusto, claro).
- Sé ordenado: En cualquier escaparate la proporción de las cosas a mostrar es sencilla, no es de buen gusto en general abarrotar de mercancias el cristal. Unas cuantas, que sean sugerentes y algún gancho que haga parar al viandante tipo oferta o promoción. ¿Sencillo?, entonces ¿porqué no lo tienen la malloria de las webs?.
- Fácil de utilizar: al lado de cualquier escaparate puedes ver bien iluminada y de acceso sencillo la puerta de entrada a la tienda, ¿verdad?. Una vez dentro se muestra claramente dos cosas: la situación de la mercancia y dónde está la caja para pagar. Pues de la misma forma debe de funcionar la web. Pasar de un artículo a la famosa cesta de la compra tiene que ser intuitivo.
Como ves hay muchas similitudes entre una tienda física y una virtual. Y sobre todo en ambos escaparates.
Francisco J. Flores


